11 mayo 2012 ~ 0 Comments

Buenos Aires | 3-5-12

Sobre la penumbra de la Avenida Callao avanzo rumbo al Congreso Nacional. La oscuridad reinante sorprende por tratarse de una de las principales arterias de la Ciudad. Locales de diarios cerrados y gente abrigada por el frío contrastan con la luz que efímeramente sale de los kioscos.

A medida que me acerco a mi destino, el murmullo de los oficialistas apostados sobre la Plaza de los Dos Congresos se escucha cada vez con más claridad. Primero fue el murmullo, luego bombos y una voz indescifrable. Así llego a la última cuadra.

Aunque las arengas del relator ya son entendibles, curiosamente esto parece no importarla a un indigente que busca comida entre varias bolsas de basura. Sin prestar atención a lo que sucede a su alrededor, saca una o dos cajas pequeñas que serán su cena. Se trata del encuentro de dos mundos; para él el acto no existe y para el kirchnerismo él no existe.

Al llegar al Congreso doblo por la Avenida Rivadavia, donde estaban los móviles de algunos noticieros, efectivos de seguridad e inconfundibles punteros políticos. Llego a la puerta de acceso a Diputados y me presento para subir a las gradas. Se produce una situación curiosa.

Tras aclararme que se necesitaba estar en la lista, respondo que efectivamente lo estoy, a lo que me piden mi apellido y a nombre de que organización estaba. Al decirlo, al asesor de seguridad “le suena” y me deja pasar sin corroborar y sin pedirme mi documento.

¡Inocentemente me había debatido yo entre llevar la tarjeta o la libreta! vale aclarar, a esta altura, que si estaba dentro de la lista presentada por la Unión Cívica Radical. Como si lo que acabo de contar no fuese suficiente, una vez dentro de la recepción me hicieron pasar por un detector de metales (que parecía apagado) sin pasar los objetos con metales por la cinta.

Con este nivel de seguridad, no sorprende que aún no hayan encontrado al “loco” que se metió a la Quinta de Olivos en el 2004, pidió un vaso de agua y se fue caminando por la puerta.

En fin, antes de pasar por el detector de metales testimonial, la secretaria me indica cortesmente que piensa que el palco radical se encuentra en el tercer piso, ya que los otros dos se encuentras repletos de oficialistas.
Buscando la escalera de acceso (no me dieron indicaciones y prácticamente podría haber ido donde quisiera) me lo crucé al diputado Olmedo, con su habitual campera amarilla y su gorrito del mismo color. Estaba dando una de sus patéticas opiniones a un canal de TV con su igual patética sonrisa. Quien escribe se lamenta de no haberlo puteado.

Luego de encontrar las escaleras y subirlas hasta lo último, salgo a otro pasillo interno. Tras dar un poco de vueltas encuentro la entrada a los palcos; una puerta da a los palcos que están arriba de la Presidencia y el otro al semicírculo. Entro éste último.

Lo recorro de punta a punta, teniendo que esquivar a varios “gordos” gordos (el primero es en referencia a que eran punteros de la Juventud Sindical con camisetas que decían “Organización” y el segundo es una referencia literal a su sobrepeso) me doy cuenta que no había ningún radical a la vista. Y si preguntaban, yo tampoco lo era.
[...]

27 abril 2012 ~ 0 Comments

¿Por qué el Gobierno dejó a Eskenazi en YPF?

En uno de los últimos párrafos de mi anterior nota sobre YPF mencionaba que el oficialismo buscaba presionar a Repsol hasta el máximo, a fin de intentar forzar un aumento de inversiones por parte de la empresa española con el objetivo de evitar hacerse cargo de la vaciada empresa.

Esto evidentemente no se logró y el Gobierno se vio obligado a tomar el control operacional de YPF expropiando el 51% del paquete accionario. Ahora bien, una de las cosas que más llamaron la atención es que no se hayan tocado las acciones del grupo Eskenazi, el “amigo” de Kirchner que compró el 25% de YPF con los dividendos de YPF (sic).

La respuesta a esta incógnita está a la vista de todos, pero nadie parece reparar en ella.

Es más, la respuesta de esa incógnita ratifica mi posición respecto del deseo que tenía el oficialismo de forzar a Repsol a invertir, aunque sea como socio minoritario.

Concretamente, me refiero a la conversación que mantuvieron el 12 de abril (cuando Cristina iba a anunciar la expropiación y terminó mostrando chocolates) Julio De Vido y Axel Kicillof con el presidente de Repsol, Antonio Brufau. En esa reunión los funcionarios le exigieron una inversión de US$ 15.000 millones para mantener el control de la compañía y en caso de que no estuviese de acuerdo le ofrecían quedarse con el 30% de las acciones.

Para ese entonces Repsol tenía el 57,4% de las acciones y el oficialismo contemplaba dos escenarios posibles:

A) Brufau aceptaba la exigencia, aumentaba la inversión y comenzaba a solucionarse -en teoría- el problema energético que obliga al Gobierno a importar una cantidad insólita de combustible. Obviamente, no se hubiese modificado el paquete accionario.

B) Brufau no acepta la exigencia, por lo que el Estado buscaría quedarse con el control operativo de YPF para coordinar la inversión privada.

Como el Gobierno está obligado, por el déficit fiscal, a buscar capitales privados para reflotar la petrolera, llegado el caso de que Brufau rechazara la oferta y opte por quedarse con el 30%, el kirchnerismo planeaba tomar el control de la empresa de la siguiente manera:

Esto es lo que planteaba el borrador de la ley de expropiación que circuló durante la mañana del 12 de abril, y que provocó la reacción de España. Básicamente, el Estado hubiese tomado el control de YPF expropiando todas las acciones de Eskenazi y más del 25% de las pertenecientes a Repsol.

Ahora bien, ¿qué significaba este proyecto?

Que al quedarse Repsol con el 30% de la empresa, desde el oficialismo esperaban que siguiese invirtiendo.

Parecía una solución mágica; el Estado tomaba el control de la compañía sin expulsar por ello al principal inversor privado sino dejándolo con una parte importante de la empresa, desde la cual seguiría invirtiendo un monto significativo.

De esta manera, el Gobierno controlaría la empresa con una inversión externa asegurada y mientras tanto buscaría más inversiones (YPF representa hoy solo el 30% de la producción petrolera)

Como si eso fuese poco, sacarle el 25% de las acciones a Eskenazi no habría tenido ningún impacto en la producción, porque el “amigo” de Kirchner no había terminado aún de pagar la compra de su parte de la empresa y por lo tanto, lejos de invertir, solo tenía deudas.

Entonces, ¿por qué no se hizo esto?

El anuncio, como todos pudimos observar aquel día, era inminente, pero el punto de inflexión fue precisamente el resultado de la reunión clave de De Vido y Kicillof con Brufau.

Para sorpresa de los funcionarios, el empresario español no solo rechazó invertir los 15.000 millones de dólares sino que también rechazó quedarse solo con el 30% de la compañía. Ingenuamente, Brufau creía que el Gobierno argentino no podría confiscarle arbitrariamente todas las acciones de YPF después de haber aprobado durante tantos años la gestión de Repsol.

Tras la negativa, De Vido lo amenazó con que, si no aceptaba quedarse con el 30%, se iba a quedar sin nada. El apriete no tuvo éxito, porque Brufau seguía convencido de la imposibilidad juridica de aplicar esa amenaza.
Este discusión la mencionó el diario Clarín al día siguiente del fallido anuncio, aunque el diario de la corpo no supo explicar el verdadero significado del cruce:

-Si querés el 30% (de YPF), te quedás con el 30%. Y si no aceptas, no te quedás con nada.

Sugirió el Ministro de Planificación Federal por primara vez. Luego de discutir un rato, tiró el ultimátum:

-Aceptá quedarte con el 30% o te quedás sin nada.

-Me quedo sin nada. – respondió el empresario.

Claro, con este cambio de escenario el Gobierno tuvo que postergar desprolijamente el anuncio a último momento. Cristina postergó para la noche la reunión de la OFEPHI y prolongó la reunión que tenía antes para cambiar el tema de la Cadena Nacional.

Luego el la cuestión quedó suspendida por unos días mientras el oficialismo armaba un nuevo plan para la expropiación. Los directivos españoles de Repsol y el gobierno de Rajoy pensaron que sus amenazas habían dado resultado, y con su ego colonialista regocijado declararon que las negociaciones estaban “encausadas”.

Nunca aclararon a base de qué afirmaban tal cosa, lo cual constituye una actitud bastante irresponsable para con los accionistas particulares de Repsol YPF.

La Cumbre de las Américas le dio al Gobierno el punto de distracción que necesitaba para terminar de reordenar el nuevo esquema para hacerse con la petrolera, y de paso sacarse una foto con papá Obama antes de desatar un nuevo conflicto diplomático con España.

Con el nuevo esquema no se tocan las acciones del compañero Eskenazi y se pierde la inversión de Repsol, lo que en el fondo no es más que un revés para el financiamiento de este auténtico ejemplo de improvisación y corrupción que significa el sistema energético en la Argentina K.

13 abril 2012 ~ 0 Comments

Cinismo/12

El cinismo es una característica inevitable en un partido que carece de una historia limpia y coherente. Al no tener que reivindicar, es lógico que se recurra a la manipulación y la mentira. Una muestra de esto es la patética frase pronunciada por nuestra Presidente ayer, donde increíblemente asegura que “hemos reconstruido una Nación que otros destruyeron”

Más allá de la discusión respecto a si el crecimiento económico se utilizó para reconstruir las bases industriales del país o para fomentar una nueva burbuja de consumo y populismo (la respuesta está a la vista), es curioso notar como Cristina habla de un modo tal que pareciera que ellos han bajado de una nave extraterrestre el 25 de mayo del 2003, y que nada existió antes que eso.

Ciertamente, eso no es así. Tanto el peronismo como los Kirchner formaron parte activa de la destrucción de la base productiva del país. Primero durante la Dictadura (que no fue más que la conclusión del escarmiento iniciado por Perón) en donde el peronismo ortodoxo y la burocracia sindical abalaron la entrega del país. En este grupo, al sur y comprando propiedades con la 1050 de Martinez de Hoz, se encontraban los hoy revolucionarios.

Sobre los ’90 creo que no hace falta decir mucho. A esta altura, y pese a los intentos de la propaganda oficial, nadie ignora que rol jugaron los Kirchner por aquellos años.

Ahora bien; en el día de hoy somos testigos de un gran avance en el campo del cinismo. El antiguamente diario y actual pasquín oficial Página/12 es quien ha realizado este hito en la materia.

El titular de hoy muestra una fotografía donde se puede observar a Cristina Kirchner junto a los gobernadores de las provincias petroleras, y arriba el siguiente título: “¿Eshtas nerviosho, Repshol?” parafraseando al ex presidente Kirchner.

Hasta aquí todo es normal, ya que el pasquín acostumbra a utilizar títulos irónicos desde la época en que era un diario. Lo insólito está en otro lado, más específicamente en el copete:

“En medio de una insólita operación de prensa que dio por enviada al Congreso una ley que nunca llegó y de presiones destempladas desde España, CFK y De Vido mantuvieron reuniones con los gobernadores de las provincias petroleras sobre cómo seguirá el avance del Estado en YPF”

Se atribuyen los rumores que circularon en el día de ayer respecto a la expropiación parcial de la petrolera a una operación de prensa de la misma Repsol para desviar el eje de la cuestión mientras la Presidenta se reunía con los gobernadores. ¿Es esto cierto?

Ni en lo más mínimo. El rumor fue generado desde el propio kirchnerismo en el marco de la rescisión de posos de YPF en el sur, que el propio diario oficialista se encarga de promocionar constantemente.

Esto es así a punto tal que, tras reunirse el martes con Julio De Vido, el gobernador de Neuquén Jorge Sapag declaró que seguramente el jueves -es decir, ayer- la Presidenta iba anunciar la decisión oficial de tomar el control de la compañía.

Como si fuese poco, para ese día también estaban anunciadas las reuniones de De Vido con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, y la de Cristina con los gobernadores de las provincias petroleras que integran la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi).

Al mediodía de ayer comenzaron a circular, casi en simultaneo, dos informaciones: la primera era un proyecto de ley de 60 puntos que recibieron los legisladores oficialistas y opositores para declarar de interés público (y sujeto a expropiación) el 50,01% de las acciones de la petrolera. La otra información, que había comenzado a circular minutos antes, anunciaba una cadena nacional de la Presidente a las 19 horas.

Cuando se conoció el proyecto de ley, la militancia kirchnerista comenzó a inundar la web con pancartas con un llamativamente alto nivel de diseño (y de cinismo) para un anuncio que, aunque inminente, resultaba sorpresivo ya que todos esperaban que sucediera en la cadena nacional.

La reacción española no se hizo esperar. El ministro de Industria declaró que “si hay gestos de hostilidad contra los intereses de las empresas españolas, el Gobierno los interpreta como gestos de hostilidad hacia España” y agregó; “si hay gestos de hostilidad, estos tendrán consecuencias”.

La expectativa fue creciendo, las acciones de YPF comenzaron a subir (ya que si el Gobierno tomase el control de la empresa se terminaría la quita de posos) y todo parecía indicar que el anuncio era inminente.

Finalmente Cristina salió a hablar pocos minutos después de las siete de la tarde. Su discurso, debe decirse, era hasta entonces otro rumor, puesto que nunca se confirmó oficialmente pero se daba por hecho que ocurriría.

Se descubrió entonces que la reunión de la Ofephi había sido postergada y que la Presidente venía de reunirse con empresarios del sector frigorífico. Comenzó el discurso alegrándose de que la empresa Milka vuelva a producir en el país. Luego de jugar con una caja de chocolates (sic) anunció un reducción de las retenciones a la exportación de carne y tras dar varias vueltas semánticas dio por terminado el acto.

¿Qué pasó en el medio?

Es posible que la presión de España haya demorado el anuncio del Gobierno, pero lo cierto es que la intención actual del Gobierno no es quedarse con la compañía. O no es, por lo menos, el Plan A.

Luego de haber permitido durante 9 años que ni Repsol ni ninguna compañía energética invirtiese lo suficiente para que no colapse el sistema debido a la mayor demanda por el crecimiento del consumo, el Gobierno se vio ante un problema: la política cortoplacista que lleva adelante desde el 2003 conspira contra su propio deseo de perpetuarse, ya que a esta altura la situación es insostenible (y no solo en el plano energético)

Como si fuese poco, a esta altura de la situación y con las desproligidades del kirchnerismo, ninguna empresa extranjera tiene interés de venir a invertir al país para reconstruir la base energética e industrial. Esa inversión la podría haber hecho el Estado si en estos años hubiese utilizado el dinero del crecimiento económico en planes a largo plazo y no en planes populistas a corto plazo.

Actualmente el Gobierno se ve ante un déficit financiero enorme por el cual ha tenido que empezar a ajustar el gasto público (empezando por los subsidios) y que le impide realizar una gran inversión, por lo que necesita si o si del capital privado. Es este el motivo por el cual la intención oficial es, de tomar el control de YPF, quedarse solo con el control operativo pero no el financiero.

La idea oficial es hacer un conglomerado de empresas privadas que inviertan en YPF bajo la dirección del Estado. Hasta ahora, las únicas empresas interesadas en esto son empresas cercanas al poder. Pero el Gobierno busca persuadir a Techint y a la China National Petroleum, la empresa estatal del país asiático que hace meses está interesada en comprar parte de Repsol.

Sin embargo, como esta no es una tarea sencilla, desde el oficialismo buscan ver hasta donde pueden presionar a Repsol para que invierta lo que hace falta. No es algo fácil, porque una inversión de tales características le traería pérdidas a la empresa española. Al fomentar la quita de posos y el rumor de la expropiación del 50,01% del paquete accionario el mensaje del Gobierno parece ser claro: si no invierten les sacamos la compañía.

Pero al no ser esta la solución que realmente desean desde el oficialismo, a los españoles les están dando varias oportunidades dilatando el proceso. De hecho, si se concreta la declaración de interés público, la empresa no sería automáticamente expropiada, sino que el Gobierno tendrá la facultad de hacerlo cuando lo considere necesario, pero sin ningún tipo de obligación.

En definitiva, lo que el peronismo no quiere es hacerse cargo.

12 abril 2012 ~ 0 Comments

YPF; termómetro de la Argentina

“Entregar nuestro petroleo, es como entregar nuestra bandera”
Mosconi

Como todos los días, hoy hace frío. No un frío cualquiera, casual o de ciudad, sino un frío que se siente en los huesos. Este frió no impide, sin embargo, que los obreros enviados por el Estado prosigan en la búsqueda de una napa de agua potable.

El trabajo es arduo, pero se ha visto agilizado tras la incorporación de maquinaria más moderna. De todas maneras, ningún trabajo en el desierto patagónico puede ser siquiera una aproximación a algo agradable. Al llegar a los 539 metros de profundidad finalmente comienza a brotar un líquido, pero no es agua.

Estamos en Comodoro Rivadavia, y hoy es el 13 de diciembre de 1907.

Han pasado solo dos años de la última revolución radical, encabezada por Hipólito Yrigoyen, y faltan poco más de 10 años para la llegada de éste al poder. Cuando se concrete la misma, una de sus primeras medidas será avanzar en la explotación de estos yacimientos por parte del Estado, enviando para ello varios proyectos de ley y emitiendo numerosos decretos. Y será finalmente, el 3 de junio de 1922 cuando se cree por decreto la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

El general Mosconi desarrollará entonces una gestión realmente sorprendente que transoformará a ésta, la primer petrolera estatal del mundo, en un verdadero motor de crecimiento e industrialización del país todo, generando nuevos pueblos, rutas y trenes en cada lugar al que llega.

La dictadura de Uriburu logrará frustrar la ley que estipula la nacionalización del petroleo, pero no así al desbordante crecimiento de YPF, que seguirá como insignia del gran potencial de nuestro país durante varias décadas más.

A mediados de los ’50, en una decisión bastante polémica, el general Perón dirá que la mejor forma de lograr el autoabastecimiento petrolero es con la inclusión de inversiones extranjeras, puesto que considera que YPF no está en capacidades operativas de lograr tal fin.

Este concepto, que lo profundizará Frondizi, será revertido el 15 de noviembre de 1963 durante la presidencia de Arturo Illia, quien anulará dichos contratos por “vicios de ilegitimidad y ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación”. Con esto YPF volvía a estar a la vanguardia de la explotación petrolera, tarea que se verá facilitada por el gran crecimiento económico logrado por el gobierno radical.

Sin embargo, esta medida empujará a las empresas petroleras a sumarse al amplio espectro de sectores oligárquicos que, perjudicados por la gestión de Illia, participarán de su derrocamiento en 1966. Perón, en una miserable especulación política, apoyará fuerte y abiertamente a Ongania.

Luego vendrán tiempos de estancamiento, hasta que el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional la fundirá casi por completo, de la mano del nefasto Ministro de Economía José Alfredo Martinez de Hoz, dejándola (al igual que el país todo) en una situación sumamente crítica.

Pese a tener que lidiar con problemas económicos inmediatos durante casi todo su mandato, el gobierno de Raúl Alfonsín intentará reactivar la petrolera creando un ente de coordinación entre YPF y las empresas extranjeras (como Shell) que operaban en el país.

El plan, instrumentado hacia el final de su gobierno para explotar los posos más complejos, no logrará avanzar debido a la hermética oposición del peronismo a todo proyecto oficial y a la propia resistencia que se producirá dentro del radicalismo a modificar el plan original de Mosconi.

Finalmente el peronismo volverá al poder a mediados 1989 y se dedicará a profundizar la inversión extranjera (que hasta meses atrás consideraba entreguista) hasta extremos realmente sorprendentes. Más que inversión, lo que se buscará es entregar lo nacional a lo extranjero. Así surge la idea de privatizar YPF.

Mientras la clase media consumía y paseaba felizmente, los trabajadores patagónicos inventarán el piquete, cortando rutas en señal de protesta por el desguazamiento de la empresa.

Con el apoyo de las provincias petroleras -de las cuales será clave una gobernada por un señor llamado Kirchner- el peronismo logrará vender la empresa a capitales extranjeros a una cifra mucho menor que su valor real.

Por motivos no muy legales ni honestos, el peronismo dejará que Repsol vacíe la empresa y que invierta solo el 10% de las ganancias, permitiendo la destrucción de la base energética del país.

Cuando la situación no de para más -he aquí la paradoja del cortoplacismo de los que se quieren perpetuar- intentarán tomar el control operativo de la compañía para improvisar una solución con empresarios (cuando no testaferros) amigos. Y no faltarán ingenuos que aplaudan.

La historia siempre conviene verla parándose en el comienzo y no en el final, aunque personalmente me alegro que aquellos obreros de Comodoro Rivadavia hayan ignorado lo que hicimos con su esfuerzo.

25 marzo 2012 ~ 0 Comments

El radicalismo volvió a la Plaza

En el día de ayer, el pueblo radical marchó por la memoria completa, por la paz y por la justicia. En una columna multitudinaria, que ocupaba una cuadra entera de banderas rojiblancas -aquellas con las que Alem luchase en las guardias federales- y boinas blancas, la Unión Cívica Radical volvió a marchar en la columna principal como no lo hacía desde hacía 10 años.

Distintas vertientes internas se encontraron en el Comité Nacional y comenzaron a marchar desde allí por el Congreso y la Avenida de Mayo. En el momento de emprender la marcha, nuestra columna comenzó a recibir la adhesión de los automovilistas que pasaban por la Av. Entre Rios, quienes no solo tocaban sus bocinas enérgicamente sino que también asomaban el puño en alto desde sus ventanas, cuando no repetían consignas radicales.

Pero esto duró poco, y no precisamente por un decaimiento de la marcha, sino que por el contrario. La enorme masa de gente que conformaba nuestra columna obligó a cortar la avenida en su totalidad. Desde allí, con referentes como Ricardo Gil Lavedra, Maria Luisa Storani, Ricardo Alfonsín y Leandro Despouy al frente comenzó la marcha por la Plaza del Congresos hasta alcanzar la Avenida de Mayo, donde esperaban otras organizaciones para poder entrar a la Plaza.

A medida que se iban retirando aquellas organizaciones, la columna que estaba en Avenida de Mayo avanzaba. Frente nuestro estaba el denominado Partido Comunista Revolucionario, que al verse quintuplicado en número por el radicalismo decidió hacerse a un lado sobre la vereda y cedernos el paso de forma respetuosa, aunque sin poder ocultar en sus rostros la desconcertación que les producía el hecho.

La columna radical avanzó entonces a paso firme, con la ya común batucada de la OTR marchando delante con sus boinas blancas y sus bombos, mientras que la columna principal los seguía inmediatamente después con banderas contra la Ley Antiterrorista y reivindicando el Juicio a las Juntas.

A medida que avanzaba, el partido de Alem recibía la adhesión de mucha gente sorprendida desde las veredas y la incredulidad de quienes todavía les cuesta asimilar que este partido es indestructible.

Una organización peronista, que estaba sobre la vereda de Avenida de Mayo y 9 de Julio, intentó cantar consignas pateticamente reivindicatorias, pero su inferioridad numérica hizo muy fácil tapar las mismas en su totalidad con nuestras cantitos.

La UCR marchaba por el Juicio a las Juntas y por la memoria de nuestros correligionarios víctimas del terrorismo de estado instaurado desde 1973 a 1983 en el país. Por el Ruso, por Amaya, porque somos la vida y porque somos la paz.

Llevábamos tres horas marchando cuando la Plaza de Mayo ya estaba frente a nosotros. El tiempo transcurrido no achicó nuestra columna, sino que por el contrario se hizo cada vez más grande con el pasar de las cuadras.

Entramos a la Plaza cantando “somos la vida, somos la paz, somos el juicio a la junta militar”, con nuestra marea de banderas rojas y blancas, pero donde tampoco faltaban banderas de la Revolución del Parque y de la Franja Morada.

Las organizaciones allí presentes miraron nuestro ingreso con una inexplicable mueca de asombro e incredulidad, pese a que nuestra presencia y el orden de entrada había sido adelantado y acordado a fin de evitar incidentes.

Lo que sucedió, a las claras, es que nuestra columna era muchísimo más amplia de lo que se imaginaban. Durante 10 minutos lo único que se escuchó en la Plaza fueron consignas radicales.

“Olé, olé, olé, olá, somos la vida, somos la paz, la democracia tiene un padre radical, ole, ole…” cantaban 1.500 radicales, parte de los cuales no habían llegado a entrar a la Plaza por lo que la columna iba desde la misma y continuaba por Avenida de Mayo.

“Somos la vida, somos la paz, somos el juicio a la junta militar…” cantaba el pueblo radical, ante la mirada de organizaciones kirchnernistas que nada se atrevían a decir o contestar.

Antes, el Partido de los Trabajadores Socialistas, que marchaba detrás nuestros como se había acordado previamente, se había desviado de la Avenida de Mayo para alcanzar la Plaza antes que nosotros.

Cuando, una vez en la Plaza, intentamos avanzar por donde nos correspondía pero fuimos repelidos cobardemente por el grupo de mercenarios que conformaban el “cordón de seguridad” del PTS, quienes atacaron con golpes, piedras, palos y hasta algunos cascotes a quienes encabezaban nuestra columna, entre ellos el titular de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy, quien nunca pensó en retirarse.

Luego de momentos de confusión producto de los gritos para retrodecer, y la negativa de varios a hacerlo, decidimos tomar la calle Bolivar hacia el sur, pasando por el Cabildo y bordeando la Plaza.

Al tomar por allí comenzamos a escuchar algunos cánticos contra nuestra presencia por parte de organizaciones peronistas, que nada se habían atrevido a decir hasta antes de que comenzaran los disturbios, de los cuales nunca participaron.

Esta burda provocación fue respondida con la siguiente consigna por parte de nuestra columna, que nuevamente impuso su voz: “no me importa lo que diga, la derecha liberal, tengo huevos y sigo siendo radicaaal, mi sangre tiene ese color, es el rojo de la pasión, como ese vino que vamos a abrir, para brindar cuando vuelva Alfonsín…”

A la columna justicialista apostada en el Cabildo no le quedó otro remedio que guardar un piadoso silencio, que solo fue quebrado cuando una vez terminada nuestra respuesta quien escribe les gritó un efusivo “saludos al Brujo!!!”

Una vez en Bolivar y Diagonal Sur, tras debatir un par de minutos, nuestra columna conformada por trabajadores, estudiantes, simpatizantes y familias con sus chicos en brazos decidió retirarse marchando hacia el Comité Nacional, ya que eramos militantes y no barra bravas.

El radicalismo volvió a la Plaza, volvió a marchar con la frente en alto ante el reconocimiento de la gente y la envidia de los violentos. Se deberán ir acostumbrando, porque esto recién está comenzando.

30 enero 2012 ~ 0 Comments

República Bolivariana

Después de 6 horas de viaje desde Buenos Aires -a bordo de un agradable, pero demorado dos horas, vuelo de Aerolineas Argeninas- llego al aeropuero internacional “Simón Bolívar” de Maiquetía, una ciudad que está al lado de Caracas.

El aeropuerto de por si es una gran síntesis de lo que veré en Venezuela.

Siguiendo un ochentoso pasillo -no por alguna decoración original, sino porque el aeropuerto parece no haber sufrido cambios desde esa década- llego al sector de migraciones, un gran recinto similar al de un banco con diversas filas, con la diferencia que aquí no hay ningún cartel que indique a cual de las filas se debe ir.

Esto no quiere decir, por supuesto, que no haya ningún tipo de cartelería en este lugar. Al frente mio hay una gigantrografía de Chávez rodeado por el pueblo mientras que a mi espalda hay otra gigantografía que asegura Independencia para Siempre con una silueta de sudamérica cuya parte superior se fusina con la de un luchador alzando una espada sobre su caballo.

A mi izquierda obvservo las casillas de Migraciones, que me dan una mejor visión de la Venezuela real. Militares fuertemente armados -que no dejaré de ver en toda mi estadía- cuidan la puerta de salida y al lado de ellos otro cartel -esta vez de tamaño un poco más normal- anuncia que el máximo monto de dólares con el que se puede entrar al país (sin pagar altos impuestos) es de US$1.000.

De hecho, dentro de las instalaciones del aeropuerto cualquier intento de pagar con dólares será temerosamente rechazado por lo vendedores. Una limitación sin sentido que nadie sabe explicar en un país donde el dolar paralelo está al doble que el oficial. Causa o efecto, lo cierto es que esto crea un círculo vicioso.

El resto de mi estadía en el aeropuerto, para abordar un vuelo de cabotaje, será caótico. Sin carteles que indiquen hacia donde ir, y con guardias que solo intervienen para pedir severamente -con un tono tal que pareciera que uno estuviese entrometiendose en una base militar secreta- que deje el changuito porta-valijas, no se tarda mucho en perderse.

Finalmente (luego de que me mandasen a esperar el avión sin antes embarcar las valijas) me explican que el sector internacional está separado del de cabotaje, y que para ir a este último hay que cruzar una suerte de puente/pasillo interno. Este sector, con un ventanal que da hacia Caracas y escaleras mecánicas planas -sin mucho sentido tampoco, porque no dejan transitarlas con equipaje- constituyen el único sector del aeropuerto que aparenta ser (minimamente) moderno.

Una vez terminado un corto (y vertiginoso) vuelo, llego a la Isla Margarita, el principal destino turístico del país, y que por lo tanto debería estar más cuidado que el resto del país. Antes de salir de este aeropuerto local -curiosamente más moderno y mejor mantenido que el anterior- no puedo evitar mirar los titulares de los diarios locales en un local del freeshop.

Uno de ellos dice algo así como “Polémico ministro argentino visitará el país” en referencia al viaje de Julio De Vido para discutir acuerdos energéticos. Es inevitable la sonrisa irónica frente a este titular. ¿Será esta la tan referenciada integración lationamericana?

El viaje del aeropuerto al hotel (en el otro extremo de la isla) es en penumbras y casi no se puede observar nada. Las casi 8 horas de avión no se ven minimizadas por la -inédita en el mundo- diferencia de una hora y media. (En el resto del mundo las diferencias horarias son por bloques enteros de una o más horas)

En este viaje en penumbras se ve apenas la ruta y una parte de la banquina que el micro llega a ilimunar. Parece un viaje en medio de un descampado, pero al día siguiente descubriré que esa zona estaba poblada, más no iluminada.

Efectivamente, al día siguiente vuelvo a pasar por aquí, esta vez con un taxi -del hotel, por que los otros “no son seguros”- que advierte de los peligros de los arbolitos que ofrecen cambiar dólares a casi 10 bolívares fuertes (la cotización oficial es de 4,30 Bs.F) y la conveniencia de cambiar en el hotel. (Donde, por cierto, tampoco respetan el tipo de cambio oficial)

Las casas que veo a mi alrededor comparten muchas cosas en común. Son todas coloridas, destaraladas, viejas, con barrotes y en evidente mal estado. Casi ninguna tiene más de un piso, y los barrotes de estilo colonial (cuando no directamente rejas) son por una cuestión de seguridad.

Este paisaje, descubro los día siguientes, se repite en todo el interior de la Isla y solo cambia en las dos principales ciudades. La Asunción (capital histórica) y Porlamar (ciudad turística donde está el aeropuerto)
En ambas ciudades, con excepción del casco histórico de La Asunción y de los 2 o 3 centros comerciales de la isla, se observa la misma postal: infraestructura vieja, transito muy colapsado, edificios despintados y viejos micros clandestinos -que parecen sacados de la India- con sus destinos pintados desproligamente sobre el parabrisas.

En las paredes de esta decadente zona se pueden observar prolijas pintadas oficialistas, con el nombre de Chávez y sus candidatos, además de consignas tales como ¡Fuerzas Armadas y pueblo unidos!, esta última escrita con asombrosa prolijidad sobre un puente.

La postal de Venezuela, en cuanto a desarrollo urbano, es muy parecida a la de Cuba, para sorpresa mía que esperaba encontrar una situación más cercana al (para nada perfecto) resto de latinoamerica.

Las consignas revolucionarias suenan huecas. Chávez gobierna hace 13 años y la situación del país es la de un pueblo viviendo tranquilamente en la decadencia. La promocionada ayuda social es más circo que pan.
En toda mi estadía lo único que vi al respecto son 6 casas sencillas a medio hacer a la vera de la ruta, abuandante propaganda oficial, y a Chávez en una cadena nacional de cuatro horas, donde integrantes de distintas comunidades iban pasando al micrófono para agradecerle ‘al comandante’ por haberles traido alguna solución.

Soluciones que nunca pasaban de haber conseguido alguna pensión, o refaccionado algún servicio de agua potable, pero siempre a niveles de comunidades pequeñas. Realmente parecía una ceremonia donde los que viven en la pobreza extrema le agradecen al Rey exaltandolo por haberles dado un poco de pan.
El colmo llega cuando una mujer le susurra a su hijo de cerca de 10 años -a la vista de las cámaras- un agredecimiento a Chávez por haberles dado una casa, teniendo que el niño que consultarle a su madre que decir cada dos palabras.

Así, lo que no tienen nada, esperan pacientemente, en medio de sus casas destruidas, de la infraestructura atrasada, y de los constantes cortes de luz y agua, que el Comandante les de algo.

Realmente llama la atención, y pido disculpas si soy reiterativo, la pésima situación social del país. Acá no hay un populismo a lo peronista donde el Estado gasta millones para mantener feliz a los pobres sin sacarlos de la pobreza, sino un país -que si bien está lleno de vida y lo hace notar- está colapasado hace años y parece conformarse con poco.

Chávez, quizá, con su discurso anti-imperialista y su hipócrita alusión a Bolivar logre hacer mecha en cierto nacionalismo bobo del pueblo, potenciado por la arrogancia propia de los habitantes de nuestra región. Un fenómeno que recuerda, curiosamente, al provocado por Galtieri al recuperar militarmente las Islas Malvinas.
En la televisión -cuando no hay cadenas nacionales de 4 horas que lo obligan a sintonizar la señal oficial- el único canal crítico del gobierno es Globovisión.

Este canal, lejos de ser un monopolio mediático, solo es dueño de este medio que divide su transmisión entre noticias, deportes, y porgramas de interes general y que es perseguido por el Gobierno hace años (un accionista fue encarcelado y obligado a exiliarse y Chavez amenazó varias veces con apropiarse del canal).

Aquí es el único lugar donde se puden escuchar otras voces. Los opositores denuncian que el Gobierno regala el petroleo, que no lo usa como motor de desarollo e industrialización, alertan sobre el estancamiento del país y dicen -no sin razón- que la política exterior de Chávez es controproducente para un país petrolero como Venezuela (cuyo principal cliente es Estados Unidos) y sostienen que un modelo como el de Brasil -de integración con el continente y de relación normal con las potencias mundiales, sin perjuicio de los intereses nacionales- es el más adecuado para el país.

En el debate realizado la semana pasada entre todos los pre-candidatos opositores (que acordaron ir todos a internas abiertas y apoyar al ganador) surguieron matizes en cuestiones como la ayuda social, o si PDVSA debe ser privada o estatal. Sin embargo, las opiniones por lo general iban de centro-izquierda (hacer realmente eficiente la ayuda social y mantener PDVSA estatal) a otras de centro (que el rol del Estado debe evaluarse según cada caso) sin que se haya escuchado realmente alguna postura fuertemente conservadora, sino que el elenco va del liberalismo de centro a la centro-izquierda.

Todos, algunos más que otros, condenan la ola de expropiaciones de Chávez (que, por cierto, es aplicada a individuales o a opositores más que a empresas extranjeras usureras, que operan sin ningún tipo de problema en Venezuela)

Sobre esto último, se podría decir muy acertadamente que el petroleo es a Venezuela lo que la Soja a Argenina. En mi estadía vi casi la misma cantidad de estaciones de servicio de la British Petroleum que de PDVSA.

La industria venezolana practicamente no existe. Menos los productos básicos como el agua mineral o la sacarina, casi todo es importado. El shampoo del hotel es argentino y las Lays mexicanas. Como si fuese poco, muchos productos importados superan en número a su equivalente fabricado en el país.
Increiblemente el gobierno prioriza los acuerdos comerciales con sus aliados extranjeros que el fomento a la industria nacional.

Así, el país se encuentra virtualmente estancado por un gobierno que no tiene interes ni nececidad en desarollarlo.

El socialismo de Chávez no pasa realmente del mero discurso, ya que en lo interno no es más que un régimen autoritario mantenido a base del petroleo y de la resignación de su pueblo.

15 enero 2012 ~ 0 Comments

El inconciente Kirchnerista

Freud sostenía que cada persona tiene deseos (pulsiones, los llamaba él) y necesidades que se producen independientemente por el ello, pero que muchas de estas atentaban contra la imagen que la persona tenía de si misma, y permanecían reprimidas en el inconciente.

Pero estas necesidades no se eliminaban, sino que se manifestaban de forma indirecta. Así, los sueños no eran más que la expresión camuflada de estos deseos.

Al no estar en estado puro y directo, no representan -a juicio del yo- un verdadero peligro para la imagen del propio individuo y se pueden manifestar libremente.

El Gobierno parece estar actuando con la misma lógica.

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18 octubre 2011 ~ 0 Comments

El triunfo del neoliberalismo

La elección del domingo 23 de octubre vino a reafirmar el triunfo del neoliberalismo y de la sociedad de mercado como ideología que funciona en el mundo. Esto no es dicho desde la óptica de una crítica a la reafirmación -efectiva- del modelo capitalista sino de la aceptación o imposición de los valores éticos y morales propios del capitalismo sin escrúpulos que ha surgido en la década de los ’90 tras el colapso de la Unión Soviética.

Estos valores donde el consumo es lo más importante, al margen de cualquier planteo ético-ideológico es lo que se ha impuesto en la Argentina. Con éste planteo gran parte de la clase media votó tanto a Macri como a Cristina. Como a su vez votó a Carlos Menem. Es la burbuja de consumo lo que permite todo esto. Un claro ejemplo es la baja en el nivel educativo y la degradación cultural impulsadas desde 1989 por el Partido Justicialista.

Esto va de la mano, desde luego, del aparato mafioso del peronismo en el conurbano bonaerense y en las provincias más pobres del país, donde el narcotráfico y el clientelismo es un factor clave, que va de la mano con todo este proceso neoliberal, como quedó muy claramente demostrado con la gestión de Eduardo Duhalde como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

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18 octubre 2011 ~ 0 Comments

¿Por qué ganó Cristina Kirchner?

El pasado 14 de agosto todos nos sorprendimos por el abultado caudal de votos que obtuvo el oficialismo en las elecciones primarias. El régimen corrupto, cortoplasista, autoritario y demagógico que hoy gobierna el país pudo obtener un apoyo del 50% de los electores gracias a varios factores:

Uno de ellos es una cuidada campaña de propaganda financiada con fondos del estado y con connotaciones fascistas que apuntan a dos sectores: uno de ellos, la gente de más bajos recursos. Que, si bien este es el sector más grande al cual apunta el gobierno, no es esta campaña propagandística la que logra captar el apoyo de estos sectores sino la deliberada falta de espíritu critico producto del propio sistema, lo cual se analiza más adelante.

El otro sector lo conforman los revolucionarios de Barrio Norte, gente de clase media o media-alta que parecieran tener una concepción maquiavélica medio retorcida de la política. Gente que apoyo el derrocamiento de Illia porque lo creía funcional al regreso de Perón, comunistas que apoyaron a Videla porque la URSS necesitaba comprarle materia prima a la Argentina y no quería que hubiese mucho quilombo acá, progresistas que creían que un patilludo que no decía nada concreto y prometía la revolución productiva en medio de una aguda crisis económica podía ser la salvación del país.

Por mencionar un caso: Horacio Verbitsky, cabecilla de Página/12 y uno de los principales ideólogos del kirchnerismo fogoneo y apoyo el golpe de Ongania como director de la golpista revista Confirmado (junto a Jacobo Timerman y con financiación del sector azul del Ejercito) y durante la Dictadura se dedico a sobrevivir haciendo tareas de Inteligencia en el mismisimo Ejercito Argentino.

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17 febrero 2011 ~ 0 Comments

Nota sobre el Alfonsinismo 2.0

Hoy el diario online La Política Online publicó una nota sobre el Alfonsinismo 2.0 y sus diferencias con los Bloggeros K. También mencionan a la Comunidad Radical de Taringa, con más de 240 usuarios, donde yo participio muy activamente y, como señala la nota, estamos organizando una reunión.

Ante la relevancia que cobraron en los últimos tiempos algunos bloggeros afines al kirchnerismo, al ser designados en puestos de dirección de la televisión pública, los radicales defienden su todavía muy novata militancia 2.0 y admiten que Internet “es un territorio que hay que salir a pelear en serio”.

“Frente a la organización kirchnerista en internet no podemos quedarnos atrás, tenemos que empezar a organizarnos”, reconoce frente a LPO, Diego García, uno de los impulsores de la movida 2.0 del alfonsinismo, que todavía está un estado embrionario.

En comparación a la red K de bloggeros experimentados, el radicalismo apenas está empezando. Por el momento, sólo un blog (proyecto quilt, ensayos en el corredor) podría ser catalogado como “blog R”. “Es que estamos intentando que este proceso sea lo más espontáneo posible”, asegura García.

Hasta ahora, el alfonsinismo en la web se encuentra a través de Facebook, twitter y un canal en Youtube que se llama “yo voto a Alfonsín”. También en una comunidad de Taringa, de aproximadamente 230 miembros, que el próximo 4 de marzo tendrá su primera reunión fuera de la virtualidad.

“Nosotros nos vinculamos con la gente del PSOE de España, con los asesores de la campaña de Antanas Mockus en Colombia y con promotores del chileno Marco Enríquez-Ominami”, explica García y continua: “pero buscamos que la gente se manifieste en la red porque lo quiere hacer, de forma espontánea. No es nuestra estrategia salir a rentar bloggers como viene haciendo el oficialismo”.